Dejarlo ser

Después de un mes de vivir en la ciudad, intercambiando experiencias con gente hermosa, volvemos, inesperadamente, al bosque.
Es impresionante la sincronicidad con la que las cosas suceden. Pero eso ya no es noticia por estos lares.
Así que así estamos, viendo la nieve por la ventana, la montaña blanca, los pinos de pie, preguntando, observando, redefiniendo.

Haber perdido la certeza (o el interés) de donde vamos a estar en un mes es lo mejor que nos puede haber pasado. A veces al intentar controlar los detalles nos perdemos de miles de posibilidades impensadas que están ahí esperándonos, y cuando liberamos la tensión y nos relajamos, simplemente suceden.

Aqui y ahora, es donde esta la felicidad!

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