Eso que hay detrás…

En medio de intercambios cyberneticos, me picó el bichito de escribir un poco…
Es lo que tiene el estar bajo el mismo techo hace varios meses, en la soledad del bosque hay tiempo y espacio para bajar todo el aprendizaje que está tan activo mientras se viaja…

Pienso en una palabra que sintetice todo, es un buen comienzo para escribir un título – al menos provisorio – y no irme por las ramas…

MIEDOS. Cuántos artículos de viajerxs hay sobre los miedos? y no solo de viajerxs…

Es que, por alguna razón, pensando en retrospectiva, muchas de las elecciones, actitudes, formas, que me constituían antes y otras que me constituyen hoy, se van desarmando y cuando las desgloso encuentro siempre el mismo pegamento.

Es muy fácil entender y detectar al «Miedo» en cosas como: «Me da miedo dejar mi trabajo y no encontrar otro», «Me da miedo viajar solx», «Me da miedo escuchar mi verdadero deseo», «Me da miedo acampar en la ruta»… pero que hay de esos pequeños lugarcitos donde el miedo se esconde, y no lo vemos tan fácilmente?

Recuerdo cuando estábamos comprando todo el equipo para empezar a viajar en bicicleta. Pasaba noches (y días) leyendo blogs, foros, opiniones, historias… ninguna información parecía alcanzarme…
Sentía que tenía que «aprender» algo antes, como si hubiera una sola forma de viajar…

Me entiendo, todo es parte del proceso de soltarse… y decidir dejar toda esa vida que tenés armada e irte a vivir nómada, es un gran salto al vacío. Lo mas normal es que intentemos reproducir el mismo esquema mental que usamos no siendo nómadas, «intentar tener todo bajo control», y creo que es ahí donde la información previa nos da cierta seguridad (que ayuda mucho a lanzarse).
Luego el aprendizaje es soltarla, reciclarla, reconstruirnos en un nuevo modelo diferente al anterior…

Un día fuimos a Liniers a buscar las alforjas que habíamos comprado, y hablando un poco sobre esto, Marta (de Alforjas Sudamérica) nos contó que una vez un cicloviajero le había dicho una frase increíble:

«Todo lo que cargas en las alforjas son tus miedos».

Me pongo a pensar en las cosas que llevo, en las alforjas y en mi cabeza.
A partir de esa frase surge una transformación. Y no se trata de dejar todas tus posesiones y marcharte sin nada. Se trata de ser cada día un poco mas consciente, mirar tus miedos a la cara y decirles «Bueno vengan, vamos a vivir un poco!».

«No corras, no te preocupes.
Estás aquí solo de visita.
Merece la pena que te detengas a oler las flores».
WALTER C. HAGEN

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